En la mayor parte de las ocasiones tomamos muy a la ligera el hecho de adquirir o adoptar un animal como mascota. Lo primero que nos suele llamar la atención cuando elegimos a un cachorro son sus cualidades físicas e incluso algunos propietarios se dejan llevar por las “modas” que marca los medios de comunicación. Todos los cachorros son graciosos y llamativos y nos dejamos encandilar por estos aspectos que desaparecerán en un periodo relativamente corto y darán paso a un animal adulto con una personalidad determinada.
Es muy importante buscar asesoramiento a la hora de adquirir una mascota. Independientemente de la especie, todas tienen unas necesidades concretas que en muchas ocasiones no conocemos y esto puede repercutir negativamente en el animal.
En el caso de los perros, que es la mascota por excelencia, es fundamental informarse sobre la raza que nos gusta, su carácter, patologías frecuentes, necesidades específicas por su físico, y principalmente en el caso de comprarlas, exigir un contrato de venta para evitar problemas posteriores.
Dentro de este tipo de problemas, uno de los más frecuentes es el envío o muchas veces la adquisición en su lugar de nacimiento directamente por parte de su futuro propietario, de un animal de escasa edad, sin desparasitaciones y lo que es más grave, sin vacunaciones. Tenemos que saber que tanto perros como gatos se desparasitan a los 30 días y vacunan por primera vez a los 45 días de edad; la edad ideal para coger un cachorro es entre los dos-tres meses de edad, de esta forma ya estará desparasitado y al menos con una vacuna. En el caso de los perros es fundamental esta primera vacunación y aún más si van a ser sometidos al estrés de un viaje. Normalmente esta primera vacuna se compone principalmente de dos enfermedades, parvovirosis y moquillo, ambas mortales en un porcentaje muy alto en cachorros menores de 5 meses. También es primordial cerciorarnos de que han sido inoculadas en las condiciones adecuadas y por un veterinario colegiado. Tristemente este es un aspecto aún muy poco conocido por los propietarios y la gran mayoría comete el error de dejarse llevar por la euforia del momento y no hace hincapié en estos aspectos.
Otro de los beneficios de adquirir un cachorro de esta edad, es que habrán tenido tiempo de realizar una buena socialización con su madre y hermanos. Dentro de las actitudes más importantes que aprenden en este periodo son la inhibición del mordisco y practicar la comunicación canina. Un animal que se ha socializado correctamente en su primer periodo de vida será mucho más equilibrado y fácil de educar que otro que se ha retirado excesivamente pequeño de su entorno.
Otro aspecto fundamental y muy descuidado por parte de casi todos los propietarios es la elección de la raza. Casi todas las razas tienen unas características que la diferencian de otras de forma significativa y que muchas veces no corresponde a la apariencia externa del perro. Un ejemplo claro son los terrier, raza muy extendida y principalmente el famoso Yorkshire terrier. Quizás por su aspecto bonito y pequeño nos puede parece un perro ideal para un piso, o para personas con poca actividad física, (es el clásico regalo para la madre o la abuela que quiere un perrito faldero); pero a pesar de lo que refleja, los Yorkshire son perros muy activos, con mucho carácter y dominantes, cosa que plantea muchos problemas a la larga para este tipo de propietario.
Otro de los errores frecuentes, es por ejemplo escoger una raza de pelo corto, para evitar el malestar producido por la caída del pelo durante los periodos de muda. El pelo corto es infinitamente más molesto que el pelo largo. Los pelos largos se ven y son absorbidos por el cepillo o la aspiradora mucho mejor que los pelos cortos. Los cortos son rígidos, se clavan pertinazmente en los tejidos de las tapicerías, en las moquetas, o en la ropa. Son problemas que aparecen una vez que el animal ya lleva un periodo de tiempo en casa y que causa desconcierto en los propietarios.
Junto con todo esto, los problemas fundamentales de desinformación sobre las enfermedades características de cada raza, que causan a la larga los mayores dolores de cabeza de sus propietarios, tanto físicos como económicos.
Por tanto es fundamental informarse antes de adquirir cualquier tipo de mascota, bien en su veterinario habitual o consultando al resto de profesionales del sector que pueden ayudar a evitar que a la larga ese animal se convierta en una carga. Las mascotas no están para sufrirlas, sino para disfrutarlas.
Cristina Riveiro Villodres
Veterinaria del Consultorio Reinoso